LA BIBLIA Y LOS ANIMALES
LA BIBLIA Y LOS ANIMALES
Formamos parte de una sociedad profundamente antropocéntrica. Parece que los humanos son los únicos habitantes del planeta. Si acaso, se admite la "molesta" presencia de otros seres, los animales, a los que se desprecia con frecuencia. Sin embargo, hace muchos siglos, ya había quien se permitía opinar de otro modo. Leamos el Eclesiastés: 3, 19-21:
19. "Porque la suerte de los hijos del hombre, y la suerte de las bestias, es la misma; la muerte del uno es como la muerte del otro; ambos tienen un mismo hálito, y la superioridad del hombre sobre la bestia es nula, porque todo es vanidad. 20. Ambos van al mismo lugar; ambos vienen del polvo y ambos vuelven al polvo. 21. ¿Quién sabe si el hálito de los hijos del hombre sube arriba, y el hálito de las bestias desciende bajo la tierra?"
Los seres humanos deberíamos reflexionar y ser un poco más humildes. Sólo somos una pequeña parte de un todo, la Naturaleza.